la formasion de los planetas
Entre las teorías que han intentado explicar la formación del Sistema Solar debemos mencionar, en primer lugar, la de
los torbellinos, postulada por el filósofo y matemático francés Renato Descartes en el año 1644.
En 1745,
George Louis Leclerc, conde de Buffon, propuso una
hipótesis catastrofista.
Según ella, en el pasado remoto un cometa se habría acercado tanto al
Sol que le arrancó materia. Luego de condensarse, esta habría dado
origen a los planetas.
Buffon creía que los cometas eran cuerpos de gran masa, idea que
ahora sabemos es totalmente falsa. Hoy podríamos ridiculizar la teoría
de Buffon diciendo que equivale a decir que el Mar Mediterráneo se formó
por el violento impacto de una mosca en medio del océano Atlántico.
Supuestamente, eso arrojaría tanta agua que, al consolidarse, se
formaría con ella el Mar Mediterráneo.
Cerca de lo correcto
Las teorías que hoy se consideran correctas hicieron su aparición en
la historia de la ciencia en el siglo XVIII, con la proposición del gran
filósofo alemán
Immanuel Kant, y la posterior (desarrollada ignorando la de Kant) del astrónomo y matemático francés
Pierre Simon Laplace.
Ambas hipótesis sugerían que el Sistema Solar se había formado por
contracción de una nube de gas y polvo que, inicialmente, rotaba en
forma lenta. Bajo el impacto de la fuerza de gravedad, esta nube se
contrajo y formó un disco aplanado, en forma de lenteja, que giraba cada
vez más rápido por conservación del momento angular.
De acuerdo con la teoría de Kant-Laplace, el núcleo central de este
disco se fue calentando y haciendo cada vez más importante, hasta que un
anillo de gas, y luego otro, se desprendieron de él debido a que la
inmensa rotación hacía que la
fuerza centrífuga (ver glosario) igualara a la atracción gravitatoria.
Diferentes teorías
Entre las teorías que han intentado explicar la formación del Sistema Solar debemos mencionar, en primer lugar, la de
los torbellinos, postulada por el filósofo y matemático francés Renato Descartes en el año 1644.
En 1745,
George Louis Leclerc, conde de Buffon, propuso una
hipótesis catastrofista.
Según ella, en el pasado remoto un cometa se habría acercado tanto al
Sol que le arrancó materia. Luego de condensarse, esta habría dado
origen a los planetas.
Buffon creía que los cometas eran cuerpos de gran masa, idea que
ahora sabemos es totalmente falsa. Hoy podríamos ridiculizar la teoría
de Buffon diciendo que equivale a decir que el Mar Mediterráneo se formó
por el violento impacto de una mosca en medio del océano Atlántico.
Supuestamente, eso arrojaría tanta agua que, al consolidarse, se
formaría con ella el Mar Mediterráneo.
Cerca de lo correcto
Las teorías que hoy se consideran correctas hicieron su aparición en
la historia de la ciencia en el siglo XVIII, con la proposición del gran
filósofo alemán
Immanuel Kant, y la posterior (desarrollada ignorando la de Kant) del astrónomo y matemático francés
Pierre Simon Laplace.
Ambas hipótesis sugerían que el Sistema Solar se había formado por
contracción de una nube de gas y polvo que, inicialmente, rotaba en
forma lenta. Bajo el impacto de la fuerza de gravedad, esta nube se
contrajo y formó un disco aplanado, en forma de lenteja, que giraba cada
vez más rápido por conservación del momento angular.
De acuerdo con la teoría de Kant-Laplace, el núcleo central de este
disco se fue calentando y haciendo cada vez más importante, hasta que un
anillo de gas, y luego otro, se desprendieron de él debido a que la
inmensa rotación hacía que la
fuerza centrífuga (ver glosario) igualara a la atracción gravitatoria.
Este cuadro general tiene muchos defectos, pero ha sido perfeccionado
por una gran cantidad de astrofísicos contemporáneos. Hoy se cree que,
efectivamente, el Sistema Solar se creó a partir de una nube de gas y
polvo. Primero se habrían formado los planetas más externos, cuando el
Sol aún no brillaba mucho, el Sistema Solar se encontraba prácticamente
en las tinieblas y la temperatura en esa zona alejada del centro era
bastante baja; lo suficiente como para permitir que las partículas
sólidas aglutinaran en torno a ellas una gran cantidad de hielos de
agua, anhídrido carbónico, metano, amoníaco, entre los más importantes, y
fueran formando verdaderos granizos cósmicos. Estos, al chocar entre sí
a bajas velocidades, se fueron adhiriendo en cuerpos cada vez más y más
grandes. Los múltiples choques ordenaron los movimientos de las
partículas haciendo las órbitas cada vez más circulares.
Los planetas terrestres
Los planetas terrestres
se habrían formado en una parte más caliente del Sistema Solar, cuando
el Sol ya estaba brillando en todo su esplendor. Allí los granizos
cósmicos se evaporaron, quedando solo partículas como silicatos,
grafitos, etc., granos sólidos que se fueron aglutinando y, por ende,
constituyendo planetas mucho más chicos (la mayoría de la masa que había
para formarlos se escapó) y de una composición química muy diferente a
la de los
planetas jovianos. El hidrógeno y el helio
escaparon casi totalmente. Los hielos de agua, metano y amoníacos son
muy ricos en hidrógeno: una molécula de agua, por ejemplo, contiene dos
átomos de hidrógeno: una de metano, cuatro átomos de hidrógeno; uno de
amoníaco, tres átomos. Todos estos hielos se fugaron de los planetas
terrestres, llevándose consigo el hidrógeno. Por eso los planetas
terrestres tienen densidades tanto más altas que los jovianos.
Sin catástrofes
Las teorías catastróficas sobre
la formación del Sistema Solar han sido actualmente abandonadas. La
última que gozó de gran prestigio fue la propuesta por el astrofísico
inglés
James Jeans en la primera mitad del siglo pasado. Jeans revivió la teoría de
Buffon,
pero suponiendo que fue una estrella la que pasó muy cerca del Sol (y
no un cometa), arrancándole una lengua de fuego, en forma de un
gigantesco puro, que quedó girando en torno del Sol y luego se fragmentó
y condensó en los planetas conocidos.
Esta hipótesis presenta varias dificultades. En primer lugar, la
probabilidad de que una estrella pase casi rozando al Sol es muy, pero
muy baja. En este caso, el Sistema Solar sería una rareza cósmica. Lo
más grave de todo es que, aun si pasara como lo propone Jeans, e incluso
si arrancara al Sol la supuesta lengua de fuego (lo que no parece
posible, según cálculos modernos), esta se evaporaría instantáneamente
en el espacio y no se condensaría dando origen a los planetas. En
resumen, parece que la teoría de Jeans, por famosa que haya sido, no
contiene nada verdadero.
Actualmente, se estima que el modelo básico de Kant-Laplace, con una
serie de modificaciones y modernizaciones, explica bien los rasgos
fundamentales del Sistema Solar, lo cual da cierta confianza de que es,
en general, correcto. Sin embargo, aún quedan en él muchos puntos
concretos que es necesario aclarar para que se pueda decir con cierta
seguridad que entendemos exactamente cómo se formó este hace 4.600
millones de años.